Una de las enfermedades que influye sobre diferentes aspectos de la vida es la obesidad. Los cambios metabólicos que esta enfermedad arrastra, llevan al cuerpo a sufrir de diabetes, hipertensión arterial, trastornos del colesterol y triglicéridos, poliartritis, apnea del sueño, disfunción sexual y otros males.
Amén del aumento desproporcionado de sobrepeso y la obesidad, que acorta el periodo de vida útil al que se tiene derecho, el dolor de cabeza para la sociedad, sigue siendo el como impedir el avance de esta epidemia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que existen más de 1,600 millones de personas en sobrepeso y de éstas mas de 400 millones son obesos y calcula que, de seguir el proceso de avance, para el 2025 habrá unos 2,700 millones en sobrepeso y 700 millones obesos.
Un estudio de recopilación sobre los factores de riesgo cardiovascular en América Latina, reveló la existencia de obesidad en un 22% de las mujeres y 15.6% en hombres, tomando como orientación el Índice de Masa Corporal (IMC), que se determina según el peso y la talla, además, se asocia a la obesidad hipertensión arterial en un 38% de hombres y 34% en mujeres.
En el lenguaje médico, se ha popularizado lo que se conoce como “síndrome metabólico”, que no es más que la asociación de alteraciones biológicas y clínicas en el mismo momento que puede presentar una persona como son: sobrepeso u obesidad, hipertensión arterial, trastornos de las grasas en la sangre, intolerancia a los carbohidratos o diabetes y aumento de las medidas de la cintura.
Múltiples investigaciones confirman que la grasa acumulada en la cintura en las personas con abdomen “globoso” es un “fenómeno de riesgo” para desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Por la naturaleza de nuestra arquitectura anatómica, los hombres somos más propensos a acumular grasa en la cintura y las mujeres en las caderas, no obstante, después de la menopausia, la mujer también aumenta el volumen abdominal.
Para la OMS se considera “abdomen saludable” cuando la medida en centímetros en el hombre no pasa de 102 y en la mujer menos de 88, 40 pulgadas en los hombres y 35 pulgadas en la mujer.
En el ultimo congreso de la Asociación Americana de Cardiología, recientemente celebrado en Atlanta, EU, con la asistencia de 20,000 profesionales, fue presentado el estudio IDEA, “Día Internacional para la Evaluación de la Obesidad Abdominal”, que incluyó 168,159 personas entre 18 y 80 años, de 63 países incluido el nuestro y parte de las conclusiones revelan que los hombres estamos peor, en la zona rural la cosa es mejor y en el caso de las mujeres, “la panza” aumenta después de la menopausia.
Un método barato y sencillo con el que usted puede verificar si tiene riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular en el futuro lo constituye entonces, “medirse la cintura” con un simple centímetro de costurero.