- ¿Cuáles son las características de un maltratador típico?
- Por lo general, los agresores son personas muy inseguras, con muy baja autoestima, que no se valoran nada pero que tratan de dar una imagen totalmente contraria. Su misma inseguridad es la que los lleva a necesitar tener el control sobre algo y lo consiguen con la persona que para ellos es la más débil y vulnerable que es su pareja. Para controlarlas recurren primero al miedo, a las amenazas e insultos y posteriormente a los maltratos. Además son personas con muy bajo control de impulsos y que llegan fácilmente a la violencia.
- Sin embargo, ¿cómo se explica que mucha gente hable del agresor como una persona amable?
- Los maltratadores en general, de cara a los demás son personas agradables y educados porque lo que pretenden es que nadie se entere de lo que está pasando. La agresividad suele darse en el ámbito del hogar, con su pareja. Puede ser que se muestren también agresivos con los hijos pero, usualmente, cuando hablamos de violencia de género se refiere al maltrato psicológico o físico hacia la pareja.
- ¿Existen síntomas que den una señal de alerta si el agresor está aumentando su nivel de violencia?
- El agresor suele empezar con un maltrato psicológico, con insultos y amenazas. Después empieza a querer controlar a su pareja en todo momento e intentan que ellas hagan siempre lo que ellos quieren. Son personas muy celosas en muchas ocasiones que no valoran a su pareja, no las toman en cuenta, no las dejan tomar decisiones. Suelen utilizar también el abuso económico de tal modo que no les permiten acceder a la economía del hogar y no les consultan a la hora de tomar medidas importantes. Normalmente los abusos siempre van aumentando en intensidad hasta llegar al maltrato físico. Es lo que llamamos la escalada de la violencia.
- ¿En qué momento la mujer debe actuar y decir basta?
- Poner un límite es complicado. En un principio la agresión puede ser muy leve y casi imperceptible, de tal modo que cuando la mujer se da cuenta de su situación ya ha llegado a unos niveles graves y con consecuencias importantes como pueden ser cuadros depresivos, de ansiedad y de inseguridad con lo cual les resulta más difícil dar el paso de romper la relación o poner una denuncia. Por ello lo ideal es actuar desde el primer momento.
- ¿Un agresor puede cambiar?
- Es muy difícil. Es cierto que después de la agresión viene la fase de reconciliación o de luna de miel en la que el agresor se compromete a no repetirlo y durante un tiempo, que cada vez es más corto, cambia y se comportan de una forma totalmente diferente, pero siempre la agresión se vuelve a repetir. Sin embargo, hay tratamientos para maltratadores y si realmente están motivados puede hacerse algo pero es complicado.
- ¿Qué les recomendaría a aquellas mujeres que en este momento son víctimas de la violencia de género?
- Que lo denuncien cuanto antes porque es la única forma de poder salir de esa situación y de acceder a medidas de protección que de otra manera no van a tener.
- ¿Qué se puede hacer desde la sociedad al tener conocimiento de un caso de violencia de género?
- No callarnos y no mirar hacia otro lado. Es verdad que hay veces en que no se sabe lo que está ocurriendo porque el agresor se muestra de cara a la gente como una persona amable, pero también es cierto que en muchos otros casos la familia, los vecinos y amigos sí son conscientes de lo que está pasando, porque han visto u oído algo y, sin embargo, prefieren hacer la vista gorda. Aunque sea difícil actuar y meterse en la intimidad de una pareja es necesario hacerlo porque de lo contrario la consecuencia es la muerte.
- ¿Cómo se puede ayudar a una víctima?
- Lo recomendable es acercarse a esa persona para tratar de ayudarla convenciéndola de que dé el paso y acuda a poner la denuncia.